Primer asunto: el día 4 no escribí y no pasó nada. Pensé que tal vez al día siguiente recibiría algún correo desde una de esas cuentas no-reply diciéndome algo, pero no, no ha pasado nada. Me hago mis películas con este asunto, sin saber nada de lo que hay detrás. Mi hermana tampoco nos dice nada. Es el trato. El tipo del teléfono me animó a escribir todos los días pares, pero de obligaciones no dijo nada. Tampoco me pasan cosas que puedan interesar a nadie. Creo que las dos cosas más interesantes sobre las que he escrito son:
- Cómo evoluciona mi mierda de trabajo.
- Con que actrices porno me hago pajas.
Una vida maravillosa, como puede deducirse.
Segundo asunto: el referido trabajo de mierda y su nuevo contrato.
¿Trabajo de mierda? Pues tal vez no tanto. No estoy tan mal aquí. Incluso físicamente me veo mejor. Lo que llevo peor es juntarme con amigos que tienen trabajos socialmente mejor considerados. ¿Qué has hecho hoy? Le he estraído un riñón a una septuagenaria, ¿Y tú? He llenado un camión de quince metros de palets, que a su vez estabán llenos de cajas hasta los dos metros veinte, que es la altura máxima que nos permiten, aunque lo recomendable sería que no pasasen del metro cincuenta. Pero, pienso, y si en esas cajas fuera el material quirúrjico necesario para hacer esa extracción de riñón, ¿no debería ser mi trabajo igual de respetable?
A lo que iba. Estoy con el nuevo contrato, con el que estaré aquí unas semanas más. En el fondo, creo que utilizan este tipo de contratos para evitar otros. Pero, como parece que están contentos conmigo, hoy el jefe de turno me ha dicho que lo ideal sería que me hiciese indefinido. Me ha contado que un tipo que estuvo antes que yo de la misma ETT parecía buen chaval, pero descubrieron que robaba mercancía. Cada día un poco. A mi no se me ocurriría, principalmente porque lo que distribuimos aquí no tiene ningún interés para mi, ni muchas posibilidades de ser vendido fuera con facilidad.
El jefe de turno siempre me parece algo ridículo, aunque buena persona. Demasiada buena persona para ser jefe de turno. Se nota el esfuerzo que hace para imponerse. Al final, le hacemos caso sin mucho problema, sabedores de que si el se va vendrá otro peor. Algún hijo de puta que en cuanto le dan un poco de poser, aunque sea ínfimo como este, se apresura a demostrar que lo es. El jefe de turno es joven, y, en cierto modo me solidarizo con él, porque creo que si yo estuviese en su lugar tendría una actitud parecida. Hizo un grado medio, o superior, no lo se, de temas de logística. Puede que aquí el único que tenga una carrera sea yo. Le he dicho que la empecé, pero que no la terminé. Es arriesgado, puesto que en mi curriculum de la ETT si sale mi titulación. El jefe de turno tiene aún abundantes granos de acné en la cara, algunos del pasado, que han dejado su marca, y otros todavía vivos. Los más cabrones le llaman, a sus espaldas, el Albufera.
Indefinido aquí. Trabajo para toda la vida. Posibilidades de promoción: 0. Pero, ¿es un pensamiento masoquista el que me agrade el punto de embrutecimiento que tienen muchos de mis compañeros?
He salido a correr para despejarme. No suelo hacerlo. No corro ni media hora, y sudo un montón. Hay ahora muchísima gente que corre y que va al gimnasio. Me gustaría que mi cuerpo evolucionase como el de mi madre, y no como el de mi padre. Es un poco milf, mi madre. Lo digo desde la objetividad, desde lo que podría pensar alguno de mis amigos, no yo. Igual es por ver tanto porno.
Mañana juega el Atleti contra el Betis, cuartos de la Copa del Rey. Ya solo nos queda eso, la copa del Rey. Premio menor. Es flipante que aún haya rey. Trabajo y fútbol: pan y circo.