Hija 6/02/2026

Hoy no he sentido ningún clic.

La clase ha sido correcta, ordenada, incluso interesante, pero no ha ocurrido nada extraordinario. Cuando algo te entusiasma, luego corres el riesgo de exigirle al mundo que esté siempre a la altura. Y el mundo no firma ese contrato.

He hablado con una amiga sobre prácticas para el verano. Ella lo tiene clarísimo. Yo no. Me interesa demasiadas cosas. O ninguna lo suficiente como para elegir sin miedo.

A veces me pregunto si la seguridad que sentí el otro día era puntual o si puedo aprender a provocarla. Como si se pudiera entrenar la fascinación. Hoy estoy un poco de bajón. Tiendo a pensar que soy especial, lo reconozco, pero en días como hoy sospecho que argumentos no hay muchos, que tal vez todo sea narcisismo de bolsillo.

Carlos me ha mandado un wasap para quedar. Si me apetecía y no tenía un plan mejor, ha puesto. Es sosísimo, pero guapo. Lo suficientemente guapo como para no escribir mensajes como ese. Es un magnífico trozo de carne. Es, por otra parte, el único chico del que creo haber escrito estos dos meses de diarios. El típico chico que le gustaría a mi madre, y no digo a mi padre. Carlos podría acabar como subdirector de sucursal bancaria, o algo parecido, y proponerme irnos en verano a un crucero por el Báltico, con todo incluido.

Etiquetas