Las dos horas de academia, que en realidad es hora y media, me cuesta diecisiete con cincuenta euros, que es más o menos lo que cuesta una entrada de cine con refresco y palomitas. Se nota que la profesora se ha mirado antes lo que tiene que dar en clase. En cuanto alguien pregunta algo que se sale del guion, la pobre acaba contando alguna anécdota de su trabajo. Es técnico del departamento de Intervención. La cara acompaña al oficio. Suele ir muy maquillada, es de la edad de mi madre. Así que me parece mal saltarme una clase, por lo de los diecisiete euros con cincuenta euros, que multiplicado por ocho clases dan los ciento cuarenta mensuales y que, en cualquier caso, paga mi padre. Un día hablaré del clima de competitividad en ese aula. No he conocido gente más gilipollas, y aún así supongo que estoy allí para aspirar a trabajar con gilipollas así.
Es mejor el porno. Tías increíbles dedican su vida a conseguir que yo me masturbe en el mínimo tiempo posible. Podría hacer un top ten. Puede que el comentario sea machista, pero he leído que según las estadísticas de pornhub un tercio de las visitas a su página son de mujeres. En España el tiempo medio de visita a pornhub es de nueve minutos. Todo encaja. Hoy me he entretenido con Ava Addams (top ten sin duda) y sus enormes y operados pechos. Después me he puesto La vida cañón, la canción de Alcalá Norte. Hay que contrarrestar la puta academia. El porno funciona un poco como mi trabajo: repetición, cuerpos cumpliendo una función, ninguna historia. No me entusiasma la comparación, pero se me ha quedado pegada.
Por la tarde he salido a dar una vuelta. He pasado por delante de una obra y he visto a tres tipos trabajando al frío, concentrados, coordinados, como la extensión de una máquina. Si están allí será porque los tres salen más baratos que una máquina. Están haciendo un nuevo bloque de pisos en lo que durante mi infancia fue un solar. Era el último solar de la zona. Me he quedado mirándolos, llevaban monos de trabajo y botas de esas con puntera metálica. No se cuanto ganarán. Dos eran negros, y uno blanco.