Exámenes. Mañana uno y el jueves otro. Durante tres horas tenemos que demostrar qué posición ocupamos, no importa la realidad, sino la capacidad de demostrar. Me temo que el resto de la vida va a funcionar también así, con momentos premium que te situan en un lado u otro o, más bien, arriba o abajo.
He pasado la mañana estudiando en casa. Haciendo esquemas que no volveré a mirar a partir del jueves. Me pongo música de fondo y móvil boca abajo.
He quedado un rato con una amiga para tomar café. Hemos hablado de lo de siempre: de quién está con quién, de quién ha dejado de hablar a quién, de lo injusto que es que a algunos les vaya todo tan rodado. He exagerado un poco mis planes. Noto la tentación de hablar de este proyecto, y a la vez me da miendo pensar que sin duda la parte más frágil del mismo soy yo, que ha cedido el poder a otro pero que me he guardado el suficiente para cometer un error y traicionar a mi familia. Mi familia es lo que más quiero. Este es un proyecto egoista, perpetrado para mí, para mi ego, pero también tuve claro, de un modo sincero, que a ellos les sentaría bien. En cualquier caso, tomo mis precauciones. Ejemplo: no digo de que son los exámenes para que nadie pueda rastrear los calendarios que las facultades pubican en sus webs. Me hace gracia pensar así, como si hubiese un millón de personas pendientes de esto.
La tarde me la tomo con más tranquilidad. Los expertos recomiendan alternar momentos de concentración y estudio con otros de esparcimiento. He seguido leyendo un rato. Me gusta decir que leo cosas largas, porque somos pocos los que lo hacemos, y ser pocos suena muy parecido a ser una élite. La broma infinita me acompañándome como una prueba de resistencia tanto como una buena historia que añadir al curriculum. Le preguntaré a mi profe preferido cual podría ser el siguiente. Alumna ejemplar.
No sé si estoy aprovechando bien estos años. Esa es la pregunta que me ronda últimamente, pero seguro que es una de las preguntas que debe hacerse un cerebro esponjoso, todavía en expansión, de diecinueve años.