Hijo 10/01/2026

Hoy no he hecho nada especialmente productivo. Todavía. Ahora saldré un rato, sin grandes expectativas, pero, ¿quién sabe? Las expectativas a mi edad tienen que ver con sentirse desinhibido un rato, o con el sexo. Estos dos valores conforman una escala. No consumo drogas, me apetece aclararlo.

Me acabo de duchar, y estoy en ese rato en el que esperas la hora de salir para llegar a la hora. No salgo todos los sábados, y no siempre con los mismos tipos. Es curioso cómo la noción de pandilla se va diluyendo cuando se acercan los treinta. Me he pesado, y peso igual que siempre, ochenta y dos kilos. Me cuesta bajar de los ochenta, pero como mido bastante no es algo de lo que deba preocuparme. Me gustaría tener abdominales marcadas, pero no las tengo. La forma de mi cuerpo está bien, podría dedicarme a pulirlo, como hacen ahora muchos, pero no me apetece. Me gusta esta frontera en la que no fuerzo el cuerpo a cosas que no me pide.

Tengo las piernas largas y estrechas, lo que me permite vestir pantalones skinny sin problema, algo de lo que he hecho un hábito y, por lo tanto, una marca personal. Si Nicole Aniston tuviese unas piernas así de largas y estrechas sería la reina indiscutible de lo que algunos llaman con el divertidísimo nombre de «cine de entretenimiento para adultos».

Nicole tiene un tipo de belleza idealizado por el hollywood clásico. No se me ocurriría decir una frase así en mi trabajo, por ejemplo. En las escenas no es la más impulsiva, no parece que disfrute de lo que hace, pero lo solventa obligándote a mirar ese rostro perfecto.

Mi hermana me ha preguntado hace un rato si durante este mes había escrito algo. Me ha sorprendido la pregunta, porque se suponía que de este tema no íbamos a hablar. Le he dicho que sí, sin dar más detalles, sin decirle que no me saltado ni un solo día.

Colonia Hugo Boss. Camisa limpia. Mañana no trabajo. El lunes sí. El contrato sigue en el aire, y yo también, y ese zumbido de fondo de gente alrededor pensando, sin decirlo, que esperaban algo más de mi. Mostrándome, al ocultarla, su condescendencia. Todavía estoy vivo.

Etiquetas