Madre 8/01/2026

Vuelta al trabajo.

No lo digo con épica ni con alivio exagerado, pero lo cierto es que me ha sentado bien. Llegar, colgar el abrigo, encender el ordenador, encontrarme con las mismas caras. Algún comentario de bienvenida, un par de bromas que no comprometen a nadie. Ese tipo de afecto funcional que no exige nada a cambio.

Mi equipo funciona. Cada cual sabe lo que tiene que hacer. Hay confianza, pero no invasión. Nadie pregunta cómo estoy de un modo íntimo, y eso también se agradece. Me preguntan por el proyecto, por los plazos, por una reunión que se nos había quedado pendiente antes de Navidades. Todo en su sitio. Año nuevo, cuenta nueva. Posibilidades de consolidación para algunos, de ascensos para otros, de extras por resultados.

Me he dado cuenta de que aquí no tengo que explicarme. No tengo que justificar si deseo algo o no lo deseo. No tengo que estar a la altura de ninguna expectativa emocional. Trabajo, respondo, aporto. Eso basta.

A media mañana alguien ha comentado lo de Venezuela. Sin dramatismos. Como se comentan ya estas cosas: “¿Lo has visto?”, “Sí, qué barbaridad”, y luego seguimos hablando de otra cosa. Me he sorprendido a mí misma haciendo lo mismo. No porque no me importe, sino porque no sé qué hacer con ello a las diez y cuarto de la mañana, con un café en la mano y una tabla de Excel abierta. No estamos expuestos a Venezuela. Nuestros clientes son mayoritariamente españoles. Hace unos años se habló de abrir una sucursal en Argentina, pero el proyecto se desechó. Hablaron de algún compañero para ir allí, pero nunca de mí. Entonces mis hijos todavía eran pequeños.

He salido a comer algo rápido. Sola, con el móvil. Normalmente comemos en una sala habilitada en el trabajo, pero a veces me gusta salir y picar algo junto a gente que no conozco. Los del bar me conocen, el jefe dice que me parezco a Victoria Abril. Tiene contratados camareros sudamericanos, como todos los bares. He terminado la jornada con la sensación rara y agradable, cierta plenitud, me atrevería a decir. Al llegar a casa, he pensado que, si me preguntaran ahora mismo qué me apetece, diría esto. Esto exactamente.

Etiquetas