Narrador 15/12/2025

Me presento. Soy el narrador. Este, evidentemente, no es mi verdadero nombre. Soy la persona que escribe todo lo que has leído.

Tampoco es del todo cierto que lo escriba. Más bien, lo transcribo aquí, a esta página de wordpress. Ni siquiera el proyecto es mío, es de la Hija. Podríamos decir que mi posición aquí es gregaria, aunque con amplias competencias.

Soy escritor, o lo he sido, si alguna vez se deja de serlo. Quiero decir que tengo obra publicada, pero si algo puede definir mi carrera es la escasez de éxito. Por poner un ejemplo, mis obras solo han dado para un par de entrevistas en radios locales. Por suerte tengo otra dedicación que me resuelve el sustento.

Este curriculum fue suficiente para que la Hija me pidiese colaborar con lo que ella considera una gran idea. No puedo decir, al menos todavía, el objetivo de este proyecto, ni tampoco la relación que me une a la Hija. Uno de mis cometidos es preservar el anonimato de los personajes; de ahí que use nombres como Madre, Padre, Hijo e Hija, y que no aparezcan datos que puedan comprometer esta situación, a lo que ayuda que todos vivamos en una ciudad con varios millones de habitantes.

Hay dos únicas normas.

Primera. Los miembros de la familia no pueden leer lo que escriben los demás. Esto, por el momento, es sencillo, porque la publicación, por decirlo así, aún no ha cogido vuelo, y es tan anónima como ellos. Pero esto puede cambiar. De hecho, la intención es que cambie. Deriven estos diarios de un modo y otro, la norma es no leerlos. Esto no solo tiene que ver con el proyecto, sino con la integridad de la familia. Queremos que esto resulte beneficioso, no trágico, aunque tanto la Hija como yo entendemos los riesgos. Como puede deducirse, el nombre del proyecto, Los que no se leen, sale de esta primera norma. También es deudor de la película de Alexander Payne The Holdovers, que aquí se tradujo como Los que se quedan, y que me gustó bastante.

Segunda. Los miembros de la familia deben enviar sus escritos en días pares. No es obligatorio que sean todos los días pares, aunque se apremia a que, por el bien del proyecto, sea así. Los escribos deben enviarse en cualquier momento del día par a la dirección losquenoseleen@gmail.com, creada ad hoc para tal circunstancia.

No hay mas normas. Durante la primera semana de diciembre, siguiendo las instrucciones de la Hija, y para apuntalar el comienzo de estos diarios, realicé sendas llamadas telefónicas con los miembros de la familia, en las que expliqué algunas de las características del proyecto, con énfasis en las dos normas antes citadas. Avisados a su vez por la Hija, no encontré resistencias significativas. Podía haber concertado una entrevista, pero lo mejor es que no me conozcan. Doy por hecho que ninguno ha leído nada de lo que he escrito antes y que, acogiéndonos al reglamento, esto seguirá igual.

Llegados a este punto, tengo cierta libertad para dar forma a la presentación de los textos. Por el momento he optado por una presentación minimalista y, ciertamente, poco atractiva, con una cuenta gratuita de wordpress. Esto puede cambiar en función de la evolución del proyecto que, en buena medida, tendrá que ver con la evolución de las visitas recibidas. En cualquier caso, si estas modificaciones suponen algún gasto, correrá de mi cuenta. Puedo considerar, por estos motivos, que el proyecto es también mío.

También porque apareceré por aquí de vez en cuando. Cuando yo lo considere. Por ejemplo, transcribiré alguna de esas conversaciones telefónicas previas, que considero sustanciosas. Lo haré como a mi me parezca. Si la Hija tiene una motivación para poner esto en marcha, yo tengo otra: la vanidad.

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