Hija 12/12/2025

Hoy es viernes, y esta noche tenemos un fiestón en la universidad. Algo que se ha montado para pasar un buen rato antes de las vacaciones de navidad , aunque quede aún una semana de clases.

Me apetece liarme con un tío. Con alguien que no sea de clase, para que luego no haya problemas. Unos minutos acalorados en algún rincón del bar algo apartado, nada más. Nada de acabar en su casa, en un cuartucho de piso compartido, pero dejándole la promesa de que a la próxima podría pasar. Tengo diecinueve años y rezumo sexo, como debe ser.

En casa observo a mis padres, que darían para una serie. Una serie lenta, de Haneke, Tarkovsky, o gente así. Hay mucha gente que dice que le gusta Tarkovsky, y cuya principal relación con Tarkovsky es decir cada cierto tiempo que le gusta Tarkovsky. Creo que ni mi padre ni mi madre saben quien es. A Haneke puede que mi padre si lo conozca. Estoy pensando que mi padre pasaría por un personaje de Haneke, lo que sería magnífico para estos diarios. Personajes que viven para adentro. Muchas de mis amigas tienen padres divorciados, y mas de una no se habla con alguno de sus progenitores, principalmente con los padres.

Hasta el momento no me he sentido culpable de haberles embaucado para poner en marcha este experimento, del que sospecho que tienen muy poco que ganar.

El domingo me darán cuenta de como están yendo las cosas hasta el momento. No puedo leer lo que escriben, pero si puedo saber si están escribiendo o no.

Mi hermano estaba más nervioso que de costumbre. Es por ese trabajo de mierda que empieza. No me cuenta mucho, y creo que es porque piensa que yo nunca haré trabajos como esos. No lo descarto.

Tengo ganas de fiesta. Se me dan bien. Soy simpática, razonablemente sexy, y bailo bien. Hay otras mejores, pero no me dan miedo. Este final suena como lo de «no cambien de canal, la respuesta después de la publicidad».

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