Hijo 10/12/2025

Dos ideas centrales, antes de que me arrepienta de dejar constancia donde quiera que esto vaya a parar. Primera, no todas las personas en mi situación serán fracasados en el futuro, pero todas tienen argumentos solventes para definirse hoy como fracasados. Segunda: no todos los madridistas son fachas, pero todos los fachas son madridistas.

Día largo y sin novedades, lo de siempre. Lo de largo es una manera de hablar, porque los días duran lo que duran. Me han vuelto a llamar para un trabajo en un almacén. Paradoja: me estoy especializando en trabajos que no requieren cualificación alguna. Turno partido, sueldo justo, cero futuro. Contrato de trabajo temporal de circunstancias de la producción, así se llaman. La gente cree que ya no existen las ETTs. Cuatro semanas. He dicho que si. Músculo a cambio de dinero. Cuando cuelgas y te quedas a solas contigo mismo, te preguntas en qué momento tu vida se convirtió en aceptar lo que sea. Ahora tengo que decírselo a mis padres, lo que me procura cierta vergüenza. No es que pensasen que iba a llegar a ministro, pero… Todo es un problema. Mi padre me dirá que puede llevarme al polígono en el coche, que el tiene horario flexible y bla bla bla. Le diré que no, que yo me apaño.

El Atleti ha ganado hace un rato, dos tres al PSV. Ya está prácticamente clasificado. Jugó bien. Mañana (en realidad hoy, ya que escribo esto a las dos de la madrugada) juega el Madrid contra el Manchester City de Guardiola. Por un lado Guardiola me gusta, porque es el azote del Madrid, pero por otro no me gusta, porque es nacionalista catalán. Aquí, en general, los nacionalista catalanes no gustan, aunque meen colonia. Esos son asuntos de los que creo que hablaré poco aquí. No es mucha cosa, pero esto es lo único que me da un poco de tensión en semanas así. El opio del pueblo.

He estado a punto de escribirle a ese chico del curso de marketing —que parecía majo— para tomar un café, pero me ha dado pereza. O miedo. O las dos cosas, qué sé yo. Hay que salir de la zona de confort y conocer gente, recomiendan, pero, ¿qué hay de malo en la maldita zona de confort?

En cuanto al resto… he visto un vídeo maravilloso de Ava Addams que ya había visto con anterioridad. Creo que es mi favorita. Relax antes de dormir. Ese consumo algo obsesivo me deja a veces peor de lo que me encuentro, como si me vaciara un poco por dentro. No es tanto el acto como la sensación de que me domina a mí y no al revés. Moralina cristiana, supongo, la culpa, de la que siempre queda algo, aunque no vayas a misa. ¿Qué hay de malo en esta otra zona de confort? Nada, por eso ahora lo digo (desde el anonimato, eso es cierto), y hace dos días solo lo apuntaba.

Al encontrarnos en casa actuamos como si todo fuera normal, pero se nota una vibración rara. Igual soy yo. Igual es la casa. Igual es este diario. Supongo que los demás estarán también haciendo su tarea.

Dentro de dos días volveré a escribir. Muy probablemente no pase nada interesante.

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